
Dificultad: fácil
Tiempo: 45 minutos
Ingredientes: (4 personas)
-500 g de pochas (si no es temporada, pueden ser congeladas)
-150 g de mejillones
-250 g de almejas
-1/2 cebolla
-2 zanahorias
-1 diente de ajo
-2 cucharadas de tomate frito
-2 pimientos del piquillo
-1/4 de vaso de vino blanco
-aceite de oliva
-pimentón dulce
-laurel
-sal y pimienta
Elaboración:
Empezamos haciendo el sofrito, para ello picamos la cebolla, el ajo y pelamos las zanahorias cortándolas en daditos, ponemos todo en una sartén o cazo con un poco de aceite de oliva y sofreímos a fuego lento durante 6-7 minutos, a continuación agregamos el pimentón y movemos y sin que pase mas de un minuto para evitar que amargue el pimentón, echamos el vino blanco, ya que este listo se lo agregamos a las pochas que tendremos en una olla con agua (el agua debe cubrir las pochas aprox. Unos 3 dedos por encima), ponemos una hoja de laurel, sal y pimienta al gusto y dejamos cocer de 30 a 35 minutos.
Abrimos los mejillones y las almejas en un cazo con muy poca agua, laurel y sal, ponemos el cazo al fuego y cuando ya estén abiertas todas las conchas, apagamos y retiramos del fuego, apartamos todas las conchas y nos quedamos solamente con la carne de los mejillones y almejas y lo agregamos a a la olla donde tenemos las pochas siempre y cuando hayan pasado los 35 minutos y ya estén blandas, y por ultimo echamos los pimientos del piquillo cortados en tiras, dejamos cocer por 8 minutos mas y tenemos nuestras pochas listas para servir.
Generalmente este tipo de platos se hace sin eliminar las conchas, pero en esta ocasión he querido presentarlo limpio y sin estorbos, donde se pueda comer todo lo que hay en el plato.
Hoy ha sido el último día de clase. Es Semana Santa, aunque eso para mí solo supone que hay vacaciones. Me asombra la enorme cantidad de fiestas religiosas cristianas que tenemos en un país donde cada vez más parte de la población es atea o pertenece a otra religión. El caso es que unas vacaciones por estas fechas no están nada mal, sobretodo a los estudiantes que tienen que recuperar varias asignaturas porque las recuperaciones son al llegar de vacaciones. En cuanto a mis notas, debo decir que me he sorprendido a mí misma porque me he superado en las asignaturas que realmente me importan y que algún día me servirán de algo, pero no soy perfecta y cometo errores, estoy estudiando ciencias siendo de letras y aunque no lo lleve mal y pueda superarlo sin muchos problemas, no es lo que realmente quiero. Siempre nos han dicho que estudiar ciencias es más importante y que tiene más salida, puede que sea cierto o no. Pero una cosa está clara y que hay que tomar una decisión con la que vas a tener que cargar el resto de tu vida porque de ello vas a tener que vivir. Así que, es importante elegir lo que te guste. En cuestión de un par de meses voy a dejar de hacer lo que no me gusta y el año que viene empezaré algo que me guste de verdad. Pero de esto ya hablaremos otro día.
Volviendo al tema de la Semana Santa, como algunos de vosotros me voy unos días de vacaciones y voy a estar un poco desconectada de todo esto. Cosa que no me viene mal porque últimamente paso demasiado tiempo por estos sitios. Pero para nada voy a hacer ningún tipo de celebración que tenga algo que ver con la Semana Santa, es más, creo que me lo voy a pasar demasiado bien.
Dentro de esta Semana Santa hay una serie de “ritos” por así decirlo muy hipócritas como por ejemplo el hecho de que algunos días no se pueda comer carne, esto es muy hipócrita porque se hace por no comer mucho y bien, esos días. Pero queridas familias ultracatólicas desde aquí me siento en la santa obligación de deciros que vale que no comáis carne pero luego no os hinchéis a marisco que el marisco a veces es señal de mayor riqueza que la carne y perdéis toda absolutamente TODA la humildad que os ganabais al no comer carne por vivir “más de cerca” la pasión de vuestro querido Dios. Y otra cosa es típico confesarse por estas fechas y pedir perdón a Dios por todos los pecados cometidos, esto me parece bastante inútil a mí sinceramente no me serviría de nada contarle a un sacerdote todos mi errores para que luego me diga que Dios me perdona. ¿Qué pasa? ¿Qué por pedir perdón a Dios ya no mereces ser castigado por ser un asesino por ejemplo? ¿Donde queda mi querida inexistente justicia cristiana? Yo lo sé, en ningún sitio. Cuando pedimos perdón por algo se supone que es porque realmente nos arrepentimos de lo que hemos hecho y porque sabemos que está mal y por supuesto se pide perdón a las personas a las que has hecho daño no a un Dios (que tu crees que existe) por medio de un señor que no tiene nada de especial sino que ha cometido los mismos o incluso más pecados que tú. Y después pretender que después de hacerlo quedar absuelto de todos los males causados. Porque de los errores solo se aprende cuando pagamos por ellos, si cometemos algún error pedimos perdón a Dios y sea lo que sea nos va a perdonar, realmente no aprendes nada y volverás a cometer el mismo error. Sin embargo dar la cara ante las personas a las que has herido y obtener tu castigo, hacen que seguramente se te quiten las ganas de volver a fallar.
A mí hay algo que realmente me preocupa y es que a veces me pregunto si realmente a mí me afecta el hecho de estudiar en un instituto católico. Pero luego me doy cuenta de que no es tan malo pese a ser atea porque ahora defiendo con seguridad mis argumentos y conozco a la perfección todos sus entresijos. Incluso debo decir que a veces me entretengo haciendo pequeños debates en clase sobre la existencia de Dios o no y la sensación de que no te puedan dar más argumentos creíbles para defender su existencia es divertido. Y además tengo asumido que no me afecta en absoluto. Es más os voy a contar una pequeña anécdota que me pasó el sábado. Yo estaba sola en casa, y de repente sonó el timbre de abajo, fui a abrir esperando que fuese alguna amigo a familiar y cuando pregunté quién era me contestaron lo siguiente “Somos una asociación y queremos pedir tú ayuda para conmemorar la muerte de Jesús” Al escuchar eso así de golpe pensé en que no conocía a ningún Jesús que hubiese muerto y pregunte que de qué Jesús estaba hablando. ¿Su contestación? “Nuestro señor” Y ahí caí en la cuenta, quiero decir que llevo 4 semanas escuchando en clase cosas acerca de su muerte e incluso hay un Jesús colgado en la cruz en la pared de clase. Y a la hora de la verdad no sabía ni quien era. Así que colgué y pensé en lo mucho que se asemejan cualquier comunidad religiosa de cualquier religión a una secta.
Hasta el próximo miércoles.


Ingredientes (para dos personas)
- Una patata grande y una pequeña.
- El marisco, lo que bien queráis, yo suelo pedirlo siempre en la pescadería por cuartos..
* 1 cuarto de gambas
* 1 cuarto de mejillones
* 1 cuarto de chirlas
* 1 cuarto de calamares…
( si no tenéis tiempo de ir a la pescadería.. en Mercadona venden unas bolsitas con preparado para sopa o paella)
- 1 vaso 1/2 de agua
- 1/2 vaso de vino blanco
- 1 cp de pimentón
- sal
- caldo de pescado (yo suelo tener siempre algo congelado, pero si no es así podéis bien o comprar los brics de caldo o las pastillas de caldo)
- vino blanco
- perejil
Preparación:
En una olla ponéis el caldo de pescado (si es en pastilla agua con la pastilla), a continuación le añadís las patatas, yo las cacho.. quedan mejor que si las cortas (cachar es no terminar el corte sino como dar un tironcillo para partir la patata).
Cuando la patata está a mitad de cocer le añado el marisco pues si lo haces antes este se pasa…
Por último le agrego la sal y el perejil… el pimentón lo suelo agregar para que no queden las patatas muy blanquecinas…
y cuando veas que la patata esta lista lo retiras del fuego.


Es uno de los sitios con más nombre de San Sebastián y la verdad es que se lo merece.
Su secreto está en una materia prima envidiable, un entorno y un trato maravillosos.
Su fuerte son los mariscos ya que tiene incluso viveros propios con lo que ello supone.
Aunque como he dicho el marisco es su fuerte tanto la carne como los pescados a la brasa son fantásticos.
Yo os pediría que bajo ningún concepto os perdáis las croquetas de txangurro, eso sí es una maravilla. Ojito con el arroz con almejas que esta para chuparse los dedos.
Precio medio: 45€ – 60€
WEB Saltxipi
Ubicación: Calzada Vieja de Ategorrieta, 3 20013 Donostia-San Sebastián
Teléfono: 943 323 310


Es uno de los sitios con más nombre de San Sebastián y la verdad es que se lo merece.
Su secreto está en una materia prima envidiable, un entorno y un trato maravillosos.
Su fuerte son los mariscos ya que tiene incluso viveros propios con lo que ello supone.
Aunque como he dicho el marisco es su fuerte tanto la carne como los pescados a la brasa son fantásticos.
Yo os pediría que bajo ningún concepto os perdáis las croquetas de txangurro, eso sí es una maravilla. Ojito con el arroz con almejas que esta para chuparse los dedos.
Precio medio: 45€ – 60€
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Ubicación: Calzada Vieja de Ategorrieta, 3 20013 Donostia-San Sebastián
Teléfono: 943 323 310