Sidreria Boal: Todo un chasco

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Tras un parón debido a varias despedidas de solte@s, bodas y viajes de novios, conseguimos volver a juntarnos algunos miembros de La Llingua para poder hacer lo que más nos gusta: Disfrutar de la gastronomía de los establecimientos hosteleros de nuestra tierra.

En esta ocasión decidimos probar una sidrería que nos recomendó un fan de nuestro facebook. Y desde aquí le damos las gracias por sus colaboraciones en nuestro grupo.

En la calle Enrique Martinez,4 de Gijón nos encontramos con la sidrería Boal.

Es la típica sidrería que llevas viendo años y años y nunca te dio por entrar. Tiene capacidad para unos 60 comensales, repartidos entre la zona de barra y un altillo a modo de comedor con unas cuatro mesas. La decoración del local es la típica de sidrería con motivos asturianos, aunque sobre todo cabe resaltar su terraza, en la que tiene unas cuantas mesas para poder comer cuando el tiempo acompaña. Tal vez este es el punto fuerte que tiene, la buena situación del local y su terraza.

Estamos ante una cocina de nuestra mar, con tintes del occidente. Destacan, “les llámpares” (un clásico del local que casi todo el mundo estaba comiendo), los pescados de roca y los mariscos del cantábrico.

En esta visita tenemos que reconocer que salimos todos bastante descontentos con el local, tanto con su comida, como con el trato que recibimos por parte de sus camareros, como la relación calidad-cantidad-precio.

Nada más entrar nos sorprendió el calor que tenían en el local, era horrible. Tras echarle un vistazo a la carta pudimos observar que los precios eran bastante elevados. Al final nos decantamos a probar dos de las recomendaciones de la casa. Primero comenzamos con una ensalada Boal, la cual lleva un poco de todo –verduras, bonito, jamón, queso, patata, espárragos…. Estaba bastante bien, pero como siempre no solo hay que cuidar los platos si no los detalles. En esta ocasión el detalle erróneo fue el frasco de vinagre para aliñar la ensalada el cual tenía gran cantidad de suciedad, mugre, en su boca, y la sal toda húmeda, apelmazada y pegada en las paredes del salero. Este poco cuidado hace que una ensalada que podría estar bastante bien clasificada pase a caer en picado al estar comiéndola con asco.

Luego seguimos con el Cachopo, el cual es una de las especialidades de la casa según hacen notar en la pizarra en el exterior. Le preguntamos a un camarero como eran de grandes los cachopos, y nos dijo que uno daba bien para 2 o 3 personas, con lo que nos decantamos a pedir 2 cachopos. La sorpresa fue cuando llegaron los 2 cachopos…. Podeis ver la foto (aunque en la foto parecen más grandes de lo que eran)…

Llegaron tres trozos que bien se los come una sola persona. Lo que ya nos extrañó fue que viniesen tres trozos iguales, a lo cual nos comentaron que trocearon los cachopos, cosa que no entendemos…. porque si pedimos 2 cachopos tendrían que venir 4 trozos iguales, no 3…. Tras las quejas salió la cocinera, y nos comentó que cada trozo de esos era 1 cachopo y que el tercero era detalle de ella…. Dicho comentario no arregló nada ya que quedamos alucinados como un cachopo de 22€!! (de los más caros que conocemos) puede ser de ese tamaño ridículo.

Tras el altercado nos dispusimos a probarlo. El cachopo iba relleno de jamón queso, pimientos, setas y aceitunas (estas últimas sobraban). El rebozo grasiento y en la carne nada destacable. Como dijimos todos… Los tenemos comido peores, cierto es, pero no es un cachopo de 22€, ni por tamaño, ni por calidad de sus ingredientes, ni por el saber hacer de su cocina.

Uno de nuestros miembros se decantó por pedir algo de pescado. Pidió pulpin con patatinas, pero no quedaba. Entonces se decantó por el bonito, pero tampoco tenían, y eso que la carta ponía que lo tenía en temporada…. pues si no lo tienen ahora que es temporada alta de bonito no se cuando lo tendrán…. Al final se decantó por el Bacalao a la brasa. Al parecer estaba bastante bueno, pero uno de los trozos estaba completamente sin desalar.

Tras el mal servicio y la mala comida, decidimos dejar el local sin tomar postres.

Pudo ser una coincidencia y que otras veces no sea así el sitio, pero está claro que la gente que tiene seguro que se debe sobre todo a su situación céntrica y a su terraza….

La Lingua Llambiona tiene claro que no volverá y que nunca lo va a recomendar… Desde aquí le damos solo 1 lametón


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Esta entrada fue publicada el Sábado, Julio 17th, 2010 at 23:16 Bajo la categoria Sin categoría. Puedes seguir las respuestas a traves del RSS 2.0 feed. You can skip to the end and leave a response. Pinging is currently not allowed.

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